Estamos inmersos en una nueva
Cuaresma, uno de los llamados tiempos “fuertes” de la Iglesia. Son unos días
importantes que se nos ofrecen para prepararnos hacia una de las grandes
celebraciones del cristianismo, como es la celebración de la Pascua, la Resurrección
del Señor. Para ello, la Iglesia nos propone especialmente realizar una serie
de signos en esta época del año litúrgico, como es el ayuno (penitencia), la
caridad y la oración, elementos estos que coinciden plenamente con el lema de
nuestra corporación nazarena y desde la cual ponemos todo el empeño posible
para llevarlo a cabo.
Es un tiempo para vivirlo
plenamente, para convertirnos, para acercarnos al Señor y como no podía ser de
otra forma tenemos un importante instrumento para ello, como es la Hermandad.
En estos días cuaresmales
nuestra Hermandad celebra sus cultos cuaresmales, especialmente dedicados a
nuestro Titular, el Santísimo Cristo de Medinaceli, por ello, que mejor momento
para acercarnos a nuestra parroquia o a nuestro local, para vivir el día a día
de la Corporación, para orar ante nuestros Titulares o para charlar con
nuestros hermanos.
Y así, sin darnos cuenta
llegamos a la celebración del Solemne Triduo que nuestra Hermandad dedica
anualmente a nuestros Titulares, comenzando el miércoles 4 de marzo
y culminándose con la Función Principal de Instituto el viernes 6. Son
días especialmente dedicados a El, en los que además podemos acercarnos a besar
sus pies como señal de amor.
Este año, como complemento a
nuestros cultos cuaresmales, nuestro Titular será el encargado de presidir el
Vía Crucis oficial que organiza el Consejo Local de Hermandades y Cofradías,
que será el próximo viernes 27 de marzo.
Por último y como culminación
de estos cultos cuaresmales que ofrece nuestra Hermandad, llevaremos a cabo el
que es nuestro principal culto externo por las calles de nuestra localidad, al
cual debemos acudir revestidos de nuestra túnica nazarena para dar testimonio
de fe, principal fin de una cofradía en la calle. Será el Miércoles 1 de Abril
a las 22:00h.
Vivamos entonces estos días
llenos de espiritualidad, unidos en hermandad y disfrutando al máximo de los
mismos, para que cuando volvamos a nuestro templo en la madrugada del 2 de
abril, nos sintamos plenos y orgullosos de haber completado una nueva Estación
de Penitencia, como culmen de nuestra particular Cuaresma y con miras a la
pronta llegada de la Pascua de Resurrección.